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No sufrimos por lo que nos pasa, sino por lo que pensamos sobre lo que nos pasa.

Muchas veces echamos la culpa a lo de fuera, a las personas, al clima, a la sociedad, pero realmente si hacemos una introspección y analizamos con detenimiento, no hay situaciones malas o buenas en sí mismas; depende como interpretamos ciertos hechos.

Hoy vamos a hablar sobre: “no sufrimos por lo que nos pasa, sino lo que pensamos sobre lo que nos pasa“; es un tema muy tratado y, puede haber opiniones diferentes, pero sí está bastante comprobado que la mayoría de las veces sufrimos no por lo que nos pasa, sino por lo que interpretamos.

Para ello voy a ponerte un hipotético ejemplo pero que todos podemos haber conocido e incluso vivido:

“A dos personas con circunstancias de vida similares les despiden del trabajo. Indudablemente es una situación mala, incómoda y desconcertante, pero cada uno de ellos interpretará el mismo suceso de una forma muy diferente.

Llamaremos a estas dos personas, Alex y Luis. Alex no para de repetirse que, es lo peor que puede haberle ocurrido, que jamás va a encontrar ningún trabajo. Luis en cambio -tras el dolor lógico y normal del principio-, empieza a pensar que, tal vez es una buena ocasión para seguir formándose mientras contacta con gente que puede echarle una mano”

SUFRIMOS NO POR LO QUE NOS PASA, SINO POR LO QUE INTERPRETAMOS

Lo más curioso de estas dos interpretaciones es que, los 2 tienen razón. Me explico; tanto Alex como Luis están en lo correcto, porque actuamos según pensamos, por lo que, la profecía de Alex se verá cumplida porque como cree que no va a encontrar ningún trabajo, tampoco pondrá demasiado ímpetu en buscarlo, y si lo busca no pondrá las ganas, motivación y valías necesarias para encontrar un buen trabajo. Por el otro lado, Luis al confiar en él y, aprovechar para formarse, indudablemente estará abriendo las puertas a lo que puede ser su futuro trabajo. ¿Ves la diferencia de lo que quiero decirte cuando se dice que sufrimos no por lo que nos pasa, sino por lo que interpretamos de las situaciones?

Lo que cambia en ambas interpretaciones, es el enfoque y la perspectiva, por eso decimos que no es lo que nos pasa, sino lo que pensamos sobre lo que nos pasa. Y hablando de perspectiva, cabe decir que, tendemos a ver las cosas desde una perspectiva muy reducida. Hay muchísimas perspectivas para interpretar lo que nos sucede, y muy diversas formas de pensar respecto a nuestros problemas y preocupaciones.

Ya no es lo que nos decimos en un principio ante un problema o preocupación (es lógico y normal pensar mal en un principio), el problema real es cuando nos repetimos una y mil veces la misma charla mental de forma casi obsesiva como un mantra.

Ya lo dice Daniel Goleman, psicólogo reconocido sobre Inteligencia Emocional: “

Los pensamientos obsesivos son la leña que alimenta el fuego de la ira ?

un fuego que sólo podrá extinguirse contemplando las cosas desde un punto de vista diferente”.

El motivo por el cual de que no es lo que nos pasa, sino lo que pensamos sobre lo que nos pasa, como decíamos más arriba, son las interpretaciones que hacemos de los hechos, pero,

¿PODEMOS PENSAR DE OTRA MANERA SOBRE LO QUE NOS PASA?

Interpretamos los hechos según nuestras creencias y, éstas se forman en base a nuestras vivencias y experiencias pasadas; se forman en el entorno social, escolar, profesional y familiar. Muchas de estas creencias formadas son erróneas, pero a la vez nos es muy difícil cambiarlas porque las hemos ido aceptando como válidas y correctas.

El resultado de las experiencias que hemos experimentado y vivido, las traemos al presente, pero tenemos que hacernos muy conscientes que, no siempre tiene que darse resultados y experiencias similares a las que nos ocurrieron en el pasado.

Para cambiar las creencias, lo primero y más importante es el momento ¡ajá!: estoy pensando de forma errónea, es decir, aceptar que estamos repitiendo pensamientos y patrones similares basados en nuestras creencias erróneas del pasado.

Tras el darnos cuenta, nos repetiremos las veces que sean necesarias, frases que rompan completamente la creencia errónea del pasado. ¡No vale hacerlo solamente una vez! Repetirlas las veces necesarias; es una especie de entrenamiento mental y emocional para poder darnos cuenta que sí podemos pensar de otra maneera sobre lo que nos pasa o sucede.

Remitiéndonos al ejemplo del principio sobre Alex y Luis:

¿Qué sentirá Alex al pensar que es lo peor que puede haberle ocurrido y que, jamás podrá encontrar ningún otro trabajo? Pues entre muchas otras emociones, podrá sentir: miedo, desesperanza, preocupación, desesperación, etc.

¿Qué sentirá Luis al pensar que es una buena ocasión para formarse y, contactar con gente que le pueda ayudar? Igualmente, entre muchas otras emociones, podrá sentir: esperanza, alivio, confianza, ilusión, etc.

Me gusta mucho esta frase de Steven Covey que, viene a ilustrar lo que estamos hablando:

“No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones” ?

Así que, para terminar te propongo que lleves un registro con estas 3 preguntas que, te haré a continuación sobre lo que piensas y sientes para hacerte cada vez más consciente de que, no es lo que nos pasa, sino lo que pensamos sobre lo que nos pasa:

¿QUÉ ESTOY PENSANDO?

¿QUÉ ESTOY SINTIENDO?

¿QUÉ NECESITO HACER PARA SENTIRME MEJOR?

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